Otro virus

sarampion

Si mi hermana dormía en una cuna yo debería tener unos dos años y medio. Seguramente era de noche, cuando la fiebre sube. Todo se centraba en los 40 grados del sarampión que ella había heredado de mí. No había podido salvarse del contagio en un dormitorio compartido por los cuatro miembros de la familia.

Dicho así suena a historia de inmigrantes hacinados, o a realidades palpables en un cantegril. Pero nada de eso. El centro de la habitación lo ocupaba la cama de matrimonio con su gran mosquitero que le daba un aire de dosel. Y hacia cada lado se ubicaban mi cama y la cuna.

Supongo que el médico ya había estado y existía la experiencia anterior para tratar el virus; sin embargo allí se palpaba una preocupación de madre primeriza y esa sensación predomina en mi recuerdo más antiguo.

Ese era el primer cuarto de la casa entrando de la calle. Y como a esa hora ya no había movimiento en la ciudad, todo se prestaba para que dejara de empinarme sobre la cuna, volviera a mi lugar junto a la ventana y me durmiera.

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Una respuesta a Otro virus

  1. Muy disfrutable la presencia de esos platos y fuentes en distintos momentos y circunstancias. Me recuerda un poema de Borges, cuyo título no recuerdo bien, Las cosas creo…

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